Con una población que no llega a los 40.000 habitantes y un territorio del tamaño de tan solo 60 kilómetros2, este destino se destaca por albergar a una de las naciones más antiguas y más pequeñas del mundo
Europa, tierra de cultura y de historia. Aquel continente suele ser uno de los favoritos de millones de viajeros con destinos soñados y ciudades eternas. El «viejo mundo» recibe más turistas que cualquier otra región del planeta Tierra.
Elegir qué lugares de Europa visitar en un solo viaje es siempre una tarea complicada. Francia fue el país más visitado con 54 millones de turistas en 2021 . España recibió 31.7 millones de visitas, mientras que Italia le dio la bienvenida a 26.3 millones de viajeros.
Sin embargo, hay algunos destinos del continente que no tienen esta suerte. San Marino, pequeño país del «Viejo Continente», el tercero, luego de la Ciudad del Vaticano y Mónaco, para ser más precisos, no corre con esa suerte. Este microestado parece ser solo un minúsculo puntito, casi imperceptible en el mapamundi, pero su historia y su geografía lo convierten en una opción única.

La Serenísima República de San Marino es el Estado soberano más antiguo del mundo. La historia borró las fronteras de Venecia y Milán, pero mantuvo a San Marino en el tiempo, incrustado en la Italia moderna. Un dato a tener en cuenta es que no pertenece a la Unión Europea, pero sigue utilizando el euro y sus habitantes se comunican en italiano.
Su punto más alto es el hermoso Monte Titano -parte de los Apeninos-, de 739 metros de altura. Con un poco más de 30 mil habitantes y 61 kilómetros cuadrados de superficie, la pequeña república de San Marino está fuera del radar de la mayoría de los viajeros, y es hora de que esto cambie.

Este país fue fundado en el siglo IV y fue nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por su encanto medieval y tres increíbles fortalezas que son testigos del paso del tiempo. Es que en Monte Titano hay tres picos, y en cada uno se erige una fortaleza: la primera se llama Rocca o Guaita y es quizás la más reconocible; la segunda, Cesta o Fratta y la tercera Montale.

La Fortaleza de Guaita es la que más impacta, ya que ofrece algunas de las mejores vistas tanto de Italia como del mar Adriático. La más antigua de las tres torres del Monte Titano fue construida en el siglo XI, y por un tiempo funcionó como prisión. Junto con sus hermanas, forma parte de la bandera y del escudo de armas de San Marino, como símbolo de su espíritu e identidad.

Los visitantes que arriben a este destino podrán viajar en el tiempo gracias a su histórica estructura, con conventos que datan del siglo XIV, el Teatro Titano del siglo XVIII y su increíble basílica, erigida en el siglo XIX. Su obra maestra: el majestuoso Palazzo Pubblico.

Además, a pesar de no ser parte de la Unión Europea, posee un acuerdo con Italia por lo que se puede pasar libremente de un país al otro si el turista se queda menos de 10 días.
La gastronomía es otro punto a favor para los viajeros amantes de las artes culinarias. Con una larga tradición en la realización de quesos, la cocina de San Marino se caracteriza por sus pastas, y sus sabores son tan puros y frescos como la materia prima que utilizan. La piadina es uno de sus platos más requeridos, que importa de la región de Emilia-Romaña de su país vecino. Se trata de un pan plano elaborado con harina de trigo generalmente relleno con diferentes delicias.





























