Olvidá los tours tradicionales en autobús. Existe una forma mucho más emocionante de recorrer las bodegas mendocinas: pedaleando entre viñedos centenarios con el Cordón del Plata de fondo.
Si sos de esos viajeros que no se conforma con mirar desde la ventanilla, esta experiencia fue diseñada pensando en vos. A tan solo 25 minutos de la ciudad de Mendoza, en la localidad de Chacras de Coria, la Ruta del Vino de Luján de Cuyo cobra vida diferente cuando la recorrés en mountain bike. No es un paseo turístico de fin de semana. Es adrenalina, naturaleza y degustación de Malbec todo junto, pedalazo a pedalazo.
La aventura comienza al amanecer
Todo arranca cerca de las 8:30 de la mañana con el pase a buscar por tu hotel en la ciudad. Una vez que llegás a Chacras de Coria, subís a la bicicleta y comenzás a descubrir lo que pocos turistas ven: caminos arbolados, casas de campo con encanto, y esos viñedos que parecen no terminar nunca. El aire fresco de la mañana, el sonido de las ruedas sobre tierra y el paisaje de montañas al fondo crean una atmósfera que los tours convencionales simplemente no pueden replicar. Los guías locales que te acompañan conocen cada curva, cada parada estratégica y, lo más importante, dónde encontrar las mejores bodegas del circuito.
Dentro de las bodegas: donde la bicicleta se detiene y empieza el vino
Durante el recorrido visitás dos bodegas prestigiosas que forman parte de la cuna del Malbec argentino. No es solo entrar, mirar y salir. Aquí te muestran todo: desde los procesos de elaboración del vino hasta los detalles que hacen que cada cosecha sea distinta. Y después, la degustación. Probás los productos mientras descansás del pedaleo, conversás con los enólogos, entendés por qué Mendoza produce algunos de los mejores vinos del mundo. El contraste entre la aventura de hace minutos y la tranquilidad de una bodega centenaria es parte del encanto.
El regreso, la adrenalina y la cervecería
Alrededor de la 1:30 de la tarde estás de vuelta en tu hotel, con las piernas cansadas de la mejor manera posible, los pulmones llenos de aire puro y la cabeza llena de historias de viñedos. El costo ronda los $338 argentinos por persona (aproximadamente 60-70 dólares), un precio accesible considerando que incluye el transporte desde tu alojamiento, las visitas guiadas a dos bodegas y las degustaciones. Muchos viajeros aprovechan después para bajar a una cervecería artesanal de Mendoza a comentar la experiencia con otros mochileros que también se animaron a esta aventura.
Esta no es una actividad para tomar mate en una plaza. Es para los que quieren sentir Mendoza, pedaleando entre las vides que producen el vino que probablemente compartiste en alguna cena familiar. Si todavía no lo hiciste, este es el momento exacto para reservar tu lugar. Las bodegas te están esperando, y tu bicicleta también.





























