Merope: el restaurante donde tu perro come mejor que vos en Palermo

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Si tu perro es parte de la familia y vos también merecés comer bien, Merope es el lugar que estabas buscando en Palermo. Aquí tu compañero peludo tiene menú propio.

Merope no es uno de esos lugares que te tolera el perro mientras comés con culpa. Acá tu mejor amigo es un cliente VIP con derecho a carta propia. La propuesta es audaz: inspiración colombiana para los humanos y delicias caseras para los caninos. La magia está en los detalles, esos que hacen que un restaurante pet-friendly sea simplemente inolvidable.

Las cookies que van a enamorar a tu perro (y a vos)

Merope: el restaurante donde tu perro come mejor que vos en Palermo

El menú para los amigos de 4 patas en Merope es una joya. Encontrás muffins y cookies de pollo con zanahoria, y también opciones de avena con manzana. Pero acá viene lo tierno: las galletitas tienen forma de huesitos. Literalmente. No es broma. Vas a terminar fotografiando la bandeja más que comiendo porque son tan adorables que duele romperlas en la boca de tu compañero. La presentación es de restaurante de cinco estrellas, pero para perros. Es el nivel de detalle que diferencia a los lugares que realmente aman a los animales.

Para vos: siete tipos de huevos y postres que valen una visita

Merope: el restaurante donde tu perro come mejor que vos en Palermo

Mientras tu perro disfruta sus galletas, vos podés desayunar o brunchar como corresponde. Si sos de los que creen que el día empieza con huevos, Merope tiene siete preparaciones diferentes. Eso es respeto por las preferencias. La carta colombiana es sólida, pero el dato que no podés perder es Cali, un postre típico colombiano hecho con maracuyá que definitivamente te va a cambiar la tarde. Es ese tipo de postre que probás en un viaje a Bogotá y después no encontrás en otro lado. Hasta ahora.

La zona, el ambiente y por qué es el spot perfecto

Merope está en Gurruchaga 1887, en pleno Palermo. La zona es prácticamente sinónimo de buena gastronomía y espacios con onda. Vas a encontrar gente joven, creativa, que entiende que tener un perro no significa renunciar a comer en lugares copados. El ambiente es relajado pero cuidado, exactamente lo que necesitás para pasar una mañana de sábado sin estrés. Y tu compañero peludo va a estar ahí, comiendo sus muffins caseros mientras vos probás ese Cali que te tiene intrigado.

Merope demuestra que los restaurantes pet-friendly no son una concesión: pueden ser destinos gastronómicos genuinos. Cuando encontrás un lugar que entiende que tu perro es parte de tu vida y que además cocina bien, simplemente tenés que ir. Reservá mesa, llevá a tu mejor amigo y descubrí por qué este rincón de Palermo se ha convertido en imprescindible para quienes no dejan a sus compañeros en casa.