Bangkok no es solo mercados flotantes y playas paradisíacas. Es una ciudad donde la espiritualidad permea cada calle, cada esquina, cada instante. Los templos tailandeses te van a mostrar una dimensión completamente diferente de Tailandia.
Cuando pisás las calles de la capital tailandesa, te das cuenta rápidamente de que estás en un lugar donde la fe budista no es simplemente una religión: es una forma de vida que llevaban los tailandeses durante siglos. Los templos o «wats» son más que edificios religiosos. Son obras maestras arquitectónicas, santuarios de paz en medio del caos urbano, y espacios donde podés conectar con algo mucho más profundo que cualquier red social o entretenimiento convencional. Si todavía no visitaste Bangkok, estos templos son la razón número uno para hacerlo ahora.
El Buda reclinado que ocupa todo un pabellón

El Wat Pho es el lugar donde querés empezar tu recorrido espiritual. Este monasterio real data de 1656, pero lo que realmente te va a dejar sin palabras es el colosal Buda reclinado que descansa en su interior. Estamos hablando de una figura de 46 metros de largo y 15 metros de altura que ocupa casi todo el pabellón. No es el más grande de Tailandia, pero definitivamente es el más hermoso y el más visitado por una razón. La entrada cuesta apenas 200 bahts (unos 6 dólares estadounidenses), y te recomendamos ir alrededor de las 15 horas cuando baja el calor sofocante y hay menos turistas. El templo cierra a las 16:30, así que planeá bien tu visita. Recordá llevar pantalones o falda que cubra las rodillas y remera con mangas: los tailandeses respetan mucho a quienes respetan su religión.
El Gran Palacio: donde la realeza se encontraba con lo divino

Junto al río Chao Phraya se alza el Gran Palacio, quizá el complejo más importante de toda Tailandia. Fue la residencia oficial de la familia real desde el siglo XVIII hasta hace poco, y sigue siendo un lugar de profunda veneración, especialmente desde la muerte del rey Bhumibol. Lo que muchos viajeros no saben es que el Palacio alberga el Wat Phra Kaew, uno de los templos más sagrados del país, donde descansa el Buda esmeralda. Es cierto que el lugar está muy turistificado y perfectamente cuidado, pero eso no quita que debas visitarlo al menos una vez en la vida. La entrada cuesta 500 bahts (aproximadamente 15 dólares), y aquí sí son más exigentes con el código de vestuario: nada de pantalones cortos, hombros descubiertos ni sandalias. Además, podés comprar las entradas online con anticipación, lo que te ahorra colas importantes. Llegá antes del mediodía para evitar el calor y las multitudes.
Wat Arun: el templo que saluda al amanecer

Cruzando el río Chao Phraya encontrás el Wat Arun o Templo del Amanecer, uno de los más fotografiados de toda Tailandia. Su arquitectura puntiaguda y sus detalles dorados se reflejan perfectamente en el agua del río, especialmente al atardecer. La experiencia completa de Bangkok requiere que veas estos tres templos en secuencia: primero el Gran Palacio por la mañana, luego el Wat Pho a la tarde, y finalmente el Wat Arun al atardecer desde la otra orilla del río.
Viajar desde Argentina hasta Bangkok requiere entre 20 y 25 horas de vuelo (con escalas) partiendo desde Ezeiza, y los pasajes rondan entre 800 y 1200 dólares según la temporada. Pero una vez que estás ahí, sumergirte en la espiritualidad budista de estos templos vale cada peso invertido. No es solo turismo: es transformación.





























