Creés que necesitás ser un montañero experimentado para disfrutar El Chaltén. Spoiler: estás equivocado. La capital nacional del trekking te recibe con senderos de todos los niveles y vistas que te van a dejar sin palabras.
El Chaltén tiene fama de ser territorio exclusivo de alpinistas con botas gastadas y músculos de acero. La verdad es que este pueblito de apenas 500 habitantes en el corazón de Santa Cruz alberga decenas de senderos, y muchos de ellos son perfectos para quien recién empieza. Llegás en vuelo a El Calafate, dos horas en micro y ya estás en otro planeta. Los precios son accesibles (hospedaje desde $40 USD la noche, comida casera por $8-12 USD), y el pueblo tiene todo lo que necesitás: equipamiento de trekking, guías locales y una comunidad de viajeros que respira montaña.
Laguna de los Tres Picos: la postal sin drama

Si buscás impacto visual sin sufrir en el intento, este es tu trek. Son apenas 9 kilómetros ida y vuelta, con desnivel moderado. Lo que obtenés a cambio es una laguna de aguas turquesas rodeada de picos nevados que parecen hechos por Photoshop. La ruta parte desde el pueblo mismo, es bien marcada y podés hacerla en 5-6 horas tranquilo. Llevá agua, un snack y cámara con batería llena. Ese momento cuando salís del bosque y ves la laguna por primera vez te va a hundir en la butaca del alma.
El Chaltén al Pico: vistas sin cumbre

Este sendero te regala lo mejor: la mitad de la altura, el doble de satisfacción. Son 7 kilómetros hasta el Mirador del Pico, con vistas de 360 grados del pueblo, las montañas y el valle. No tenés que llegar a la cumbre (eso sí requiere experiencia). La mayoría de los trekkers se conforma con el mirador, que está a 1.050 metros. Tomás té ahí sentado, mirás las nubes moviéndose como si tuvieran prisa, y cuando regresás al pueblo cenás con la sensación de haber conquistado la Patagonia.
Arroyo de la Mula: el secreto mejor guardado

Mientras todos suben hacia el Fitz Roy, los viajeros inteligentes bajan a este arroyo. Es un trek corto (4-5 horas), relativamente plano y completamente mágico. Caminás entre bosques de lengas y ñires, cruzás el río varias veces (con piedras que te ayudan) y llegás a cascadas que caen directamente desde los acantilados. Es ideal para un mediodía, cuando el Fitz Roy está nublado y el resto está adentro con mate y WiFi.
El secreto de El Chaltén no es conquistar montañas. Es dejar que la Patagonia te conquiste a vos. Ahora podés organizar tu viaje sin excusas: boleto aéreo desde EZE a Calafate (desde $250 USD redondo), dos horas de micro y estás. Tu mochila y tus piernas te lo van a agradecer.





























