Islandia no es solo un destino turístico más. Es un laboratorio vivo donde la naturaleza dibuja paisajes que parecen sacados de otra galaxia. Y la mejor forma de vivirlo es caminando.
Si sos de los que necesita más que una foto de postal para sentirse vivo, Islandia te está esperando. Volcanes activos, glaciares colosales, campos de lava negra y termas termales donde podés relajarte bajo el cielo nórdico. No es casualidad que miles de argentinos estén descubriendo que las mejores vacaciones no se viven desde una cama de hotel, sino con las botas bien atadas y el corazón acelerado. Las rutas de senderismo en Islandia son para todos: desde principiantes que buscan caminar sin morir en el intento, hasta alpinistas que quieren conquistar montañas de fuego y hielo.
Landmannalaugar: El paraíso de colores donde querés quedarte para siempre

Imaginá montañas que parecen pintadas por un artista demente: rojas, naranjas, verdes, amarillas y púrpuras. Eso es Landmannalaugar, el corazón geotérmico de Islandia. Ubicada en las tierras altas del interior, esta zona ofrece caminatas circulares de entre 1 y 4 kilómetros que podés combinar a tu gusto. No necesitás ser un montañero profesional: los senderos están bien señalizados y el esfuerzo es manejable. Lo mejor viene después. Junto al centro de visitantes hay termas naturales donde podés sumergirte en aguas a 40 grados mientras contemplás las montañas multicolores. Es la combinación perfecta entre aventura y relax que solo Islandia te regala. Para llegar necesitás un vehículo 4×4 (alquilar en Reikiavik es accesible), porque los caminos son ásperos y hay que vadear pequeños ríos. Vale cada colón.
Reykjadalur: La ruta del río termal que te va a sorprender

A solo 40 minutos de Reikiavik está una de las excursiones más disfrutones que podés hacer en Islandia. Reykjadalur es un trekking de 8 kilómetros ida y vuelta, con un desnivel de 347 metros. La subida te lleva por paisajes montañosos que van mejorando con cada paso, hasta que llegás al clímax: un río termal con pozas naturales entre 38 y 41 grados de temperatura. Los islandeses lo saben, por eso madrugan para disfrutarlo en soledad. La caminata toma unas dos horas, es accesible para principiantes (con algunos tramos más inclinados) y el premio final es una inmersión en aguas termales rodeado de naturaleza salvaje. Hay zonas habilitadas para cambiarse y biombos de privacidad. Llevá toalla, traje de baño y una mente abierta para vivir algo que en Argentina solo podés soñar.
Fimmvörðuháls: Para los que quieren ir más allá

Si ya hiciste Reykjadalur y te quedaste con ganas de más, Fimmvörðuháls es tu desafío. Este trekking de 25 kilómetros (adaptables según tu nivel) conecta Skógar con Þórsmörk, atravesando un valle glacial espectacular. No es fácil, pero el viaje vale cada gota de sudor. La ruta pasa entre glaciares, sigue volcanes recientes y te muestra la Islandia que pocos ven. Es una excursión de día completo o un trekking de dos días si preferís no matarte en una jornada. La dificultad es moderada-alta, así que necesitás algo de entrenamiento previo. Pero cuando llegás a los miradores y ves el valle de Þórsmörk desplegarse ante vos, comprendés por qué los viajeros serios eligen Islandia una y otra vez.
Las rutas de senderismo en Islandia son más que caminatas. Son encuentros con la fuerza bruta de la naturaleza, momentos donde entendés que los paisajes no se contemplan desde un auto sino caminándolos, respirándolos, viviéndolos. Desde termas termales escondidas hasta volcanes activos, cada sendero cuenta una historia de fuego y hielo que solo podés leer con los pies. Si todavía no visitaste Islandia, este es tu año. Calzate las botas, reservá los vuelos desde Ezeiza (agencias de viajes en Argentina ofrecen paquetes competitivos) y preparate para regresar con historias que nadie más tiene.





























