Si todavía no probaste el cordero patagónico en El Calafate, este es el momento. No es solo una comida: es una experiencia que te va a perseguir con nostalgia cuando regreses a Buenos Aires.
Hay sabores que definen un destino. En El Calafate, ese sabor tiene nombre: cordero patagónico. Criado en los campos abiertos de la Patagonia, donde los vientos helados y los pastos naturales crean una carne incomparable, este cordero no es cualquier cosa. Es tradición, es territorio, es la identidad gastronómica de la región envuelta en humo de leña. Cuando llegás a El Calafate, probablemente querés ver el Perito Moreno, caminar entre hielos azules y respirar aire puro. Pero si no reservás una mesa para probar cordero patagónico, te vas a arrepentir.
Mi Viejo: donde empieza la leyenda del cordero calafateño

En la Avenida del Libertador, en pleno centro, está Mi Viejo. No es solo una parrilla más. Es el lugar donde locales y turistas coinciden en una verdad universal: acá se come bien. Cuando entrás, ves los corderos en las estacas sobre el fuego, y ese aroma que sale de la cocina te atrapa al instante. No hay artificio, no hay decoración elaborada. Solo comida honesta, mozos que saben de vinos y cordero hecho como debe ser.
El menú es generoso. Pedís cordero al asador y viene jugoso, con ese punto exacto de sal y humo. El precio ronda los $40.000 a $60.000 por persona, con opciones para vegetarianos y celíacos. El consejo de los que conocen: reservá con antelación. En temporada alta (diciembre a febrero), conseguir mesa sin llamar es imposible. Y llevá efectivo para la propina, aunque acepten tarjetas.
La Tablita: el clásico que no te vas a olvidar

A dos cuadras está La Tablita, probablemente el restaurante más famoso de El Calafate para comer cordero. La reputación no se consigue por marketing: se consigue por años de servir cordero al asador de manera tradicional. Acá el cordero es el protagonista absoluto. Pedís mesa cerca de la ventana si podés, porque el espectáculo del asador en acción es parte de la experiencia. Precio similar a Mi Viejo, entre $50.000 y $70.000 por persona.
Estancia 25 de Mayo: cordero con paisaje patagónico incluido

Si querés más que un restaurante, querés vivir la experiencia completa, la Estancia 25 de Mayo es tu opción. Por $80.000 a $120.000 (incluye traslado y tour) pasás un día completo en una estancia patagónica auténtica. Ves el proceso de esquila, hablás con los gauchos, aprendés de la vida en el campo y después comés cordero cocinado al palo durante 4 a 5 horas. Ese sabor ahumado que solo consiguen así.
El cordero patagónico no es un plato. Es la puerta de entrada a la Patagonia de verdad. Cuando probés ese primer bocado en El Calafate, vas a entender por qué los que viven acá defienden su tierra con tanta pasión. Reservá tu mesa hoy y preparate para llevarte el mejor recuerdo gastronómico del viaje.





























