El cordero patagónico de El Calafate: por qué este plato te va a cambiar la idea del asado argentino

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Si creés que ya conocés el asado argentino, El Calafate te va a demostrar que todavía falta lo mejor. El cordero patagónico no es solo un plato: es la expresión pura de la Patagonia en tu plato.

Cuando pisás El Calafate, lo primero que te golpea es el aroma. Ese olor inconfundible de cordero cocinándose a fuego abierto flota en el aire de las calles principales, y es casi imposible resistirse. No se trata de cualquier cordero: hablamos de animales criados en los campos abiertos de la Patagonia, donde el viento y la soledad modelan cada fibra de su carne. El resultado es una experiencia gastronómica que te obliga a replantearte todo lo que sabías sobre el asado.

Los precios rondan entre $40.000 y $70.000 pesos por persona en los restaurantes céntricos, mientras que las experiencias en estancias pueden llegar a $120.000 pero incluyen traslado, tour y la magia de comer como lo hacían los gauchos. Vale cada peso cuando probás la diferencia.

Donde los locales comen: las parillas que definen El Calafate

Mi Viejo no es solo un restaurante, es el símbolo gastronómico de El Calafate. Ubicada en Avenida del Libertador 1111, apenas entrás ves los corderitos en las estacas, ese detalle que te confirma que acá no hay trucos. El servicio es de otro nivel: los mozos no solo sirven, sino que te asesoran sobre porciones y vinos. Con calificación 4.7 en Google Reviews, la única complicación es conseguir mesa sin reserva. Llamá al 02902 49-1691 antes de ir, especialmente si visitás en temporada alta (diciembre a febrero).

La Tablita, apenas dos cuadras más allá, es el otro monumento del cordero calafatense. Almuerza entre las 12:00 y 15:00, cena de 19:00 a 23:00. Acá el cordero al asador es ley: tradicional, sin vueltas, preparado como corresponde. Si conseguís mesa cerca de la ventana, vas a ver todo el proceso. Reservá con anticipación; los fines de semana se llena instantáneamente.

La experiencia completa: comer en una estancia patagónica

Si querés ir más allá de un restaurante, la Estancia 25 de Mayo ofrece algo que no encontrás en ningún lado. Por $80.000 a $120.000 pesos incluyen traslado desde el centro, tour por campos de ovejas, demostración de esquila, y lo más importante: un asado cocinado al palo por gauchos de verdad. El cordero se cocina entre 4 y 5 horas a fuego lento, y cuando llega a tu mesa, tiene esa ternura que solo logra la paciencia patagónica. Es gastronomía, pero también es antropología. Es Patagonia de verdad.

Viajar a El Calafate sin probar cordero patagónico es como ir a París sin entrar a una catedral. No es arrogancia del plato, es su verdadera dimensión. Reservá tu mesa, llevá efectivo para la propina, y preparate para descubrir por qué los argentinos de Patagonia entienden el asado de un modo que el resto del país está intentando alcanzar.