Malí – África
Por José Rusconi
Viajar a África muchas veces supone toda una aventura. Muchas veces relegado, el continente no siempre figura como una de las primeras opciones para el turismo internacional. La posibilidad de recorrer la ciudad de Tomboctú es una gran oportunidad para visitar este sitio histórico
Varios relatos y gran cantidad de fotos y videos atestiguan las duras condiciones que implica recorrer y vivir en el Desierto de Sahara. Ubicado en el sur de este particular lugar se encuentra Tomboctú. La ciudad cuenta con 55.000 habitantes, casas hechas de adobe y una extensa historia. Para llegar a ella deberemos recorrer los 700 kilómetros que la separan desde Bamako, la capital de Malí.
Visitar una ciudad sagrada siempre implica una gran experiencia. Más allá de las creencias que pueda profesar cada persona, la oportunidad de conocer un destino como Tomboctú, en inglés Timbuktu y oficialmente Tombouctou en francés, no debe dejar de ser tenida en cuenta. Esta ciudad es portadora de gran parte de la historia de Mali. Dicha importancia se ve reflejada en su apodo: «La Ciudad de los 333 Santos». No es casual entonces que Tomboctú sea considerado un lugar sagrado para el Islam. Aún más, en el pasado, solamente podía ser visitado por musulmanes. La entrada estaba vedada para todos aquellos que fueran «infieles», es decir, aquellos que no devotos del Islam.

Un hecho curioso surge al analizar las diversas teorías que explican el nombre de esta ciudad. La primera apunta a que, según los historiadores Leo Africanus y Heinrich Barth, Tomboctú derivaría de 2 palabras del Sonagy, un dialecto de la zona. Africanus afirma que «Tin» haría referencía a»Muro«, mientras que «Butu» designaría al muro de Butu. Por otro lado, el alemán Heinrich Barth aseguraría que «la ciudad probablemente se llamaba así porque fue construida originalmente en un hueco o cavidad en las colinas de arena. Tùmbutu significa agujero o útero en el idioma Songhay».

Otras dos explicaciones existentes son las que esbozan el historiador Sekene Cissoko y el cronista Abd al-Sadi. El primero de ellos asegura que el nombre de la ciudad proviene de la lengua bereber. Su composición sería la siguiente: Tin (la forma femenina de «en«) y Bouctú, que significaría «pequeña duna«. Por lo tanto Timbuctú sería el «lugar cubierto por pequeñas dunas«. Finalmente se encuentra la explicación brindada por Abd al-Sadi, quien afirma que el nombre hace referencia a una mujer maliense, de nombre Buctu, que vivió en el lugar. Ésta ciudadana habría cuidado las pertenencias de los viajeros que transitaban por la zona. Debido a su gran gentiliza, los viajeros comenzaron a referirse al lugar como «Tin Buctu», es decir, «el lugar donde vive Buctú».

Tomboctú fue fundada en el año 1100 por la etnia Tuareg. Se destaca desde su nacimiento el lugar estratégico que esta ciudad representaba: por ella salían caravanas de sal hacia Sagora (Marruecos) y también era un punto importante dentro del tráfico de esclavos. La gran prosperidad que tuvo la ciudad se extendió por varios años.

La gran riqueza y la fastuosidad del lugar se vieron reflejadas en su participación como parte del imperio de Mansa Musa. Este hombre, cuyo nombre real fue Musa Keita, nació en África en 1280 y ascendió al trono a los 32 años. 1312 sería el año de su coronación. Además este hombre tendía el «honor» de recibir la denominación de «Mansa«, la cual quiere decir «rey».

Bajo el reinado de Mansa Musa el imperio se vio ampliamente fortalecido. Los años 1312 y 1337 marcaron el inicio y fin de su mandato. Las grandes cantidades de mineral y metales preciosos, principalmente oro, generaron que la fortuna total de este reino y de su gobernante sean difíciles de calcular. Algunas estimaciones, como la realizada por la revista Celebrity Net Worth en 2018, han sugerido que el monto total podría llegar a ser de unos 400.000 millones de dólares.

Uno de los eventos que marcarían el declive de la prosperidad de Tomboctú sería la invasión y conquista que sufriría por parte de las tropas dirigidas por Ahmad I al-Mansur, el por entonces sultán de Marruecos. Los enfrentamientos culminarían en 1591 con una dura derrota para Tomboctú. Una de las grandes medidas del sultán sería la persecución de los eruditos que se encontraban en el lugar. Ahmed Baba, uno de ellos, caería prisionero y sería llevado a Marruecos.

La etnia Taureg sería la encargada de dirigir el destino de Tomboctú luego de que fueran derrotadas las fuerzas del sultán Ahmad. La ciudad mantendría a sus gobernantes hasta la ocupación francesa en el año 1883. A partir de ese momento, y hasta la independencia de Malí en 1960, la ciudad estaría bajo dominio francés.

Presente de Tomboctú
Actualmente la ciudad cuenta con un aeropuerto. La manera más sencilla de llegar a él es viajando primero hacia el aeropuerto de Bamako, la capital de Malí, y luego realizar la conexión hacia Tomboctú. Otra forma un poco menos ortodoxa es la de recorrer en una piragua el Río Níger y cubrir gran parte del trayecto hacia la ciudad de los 333 santos.

Dentro de la ciudad se destaca la Universidad Coránica de San Koré, una de las más antiguas del mundo. En ella se encuentran 3 grandes mezquitas: la de Djingareyber, Sankoré y Sidi Yahid. Para disfrutar del recorrido se recomienda visitar la ciudad entre noviembre y febrero, momento en el que las temperaturas son más bajas.

Otra de las grandes atracciones de la ciudad es que en ella se realiza la denominada «Fiesta en el Desierto». En la celebración se realiza una muestra de la música de la tribu Tuareg y de varias partes del mundo. El festejo ha sido retratado en varios documentales. Algunos de ellos son «Le festival au desert (2004) y Woodstock at Timbuktú (2013).

Recorrer la ciudad de Tomboctú es una buena manera de conocer la historia de África. A través de las costumbres de sus habitantes y sus mezquitas, podremos empaparnos con la historia de esta importante ciudad que representó un pasado de gloria para sus gobernantes.





























