Si pensás que la noche argentina es intensa, Ámsterdam te va a cambiar la perspectiva. La ciudad holandesa no duerme y sus clubes son leyenda mundial.
Ámsterdam es sinónimo de libertad, y eso se nota especialmente cuando el sol se pone. Los argentinos que llegan a esta ciudad para disfrutar de su vida nocturna descubren rápidamente por qué es uno de los destinos de fiesta más importantes de Europa. No es solo por la calidad de los DJs o la arquitectura de los locales, sino por una atmósfera que mezcla sofisticación, diversidad y una actitud relajada que te permite ser vos mismo sin juzgamientos. Aquí, el ocio nocturno no es un acto aislado: es parte de la cultura ciudadana.
Rembrandtplein: donde la plaza se convierte en pista de baile

La Plaza Rembrandtplein es el corazón palpitante de la noche ámsterdam. Alrededor de esta icónica plaza se despliegan algunos de los clubes más atractivos de la ciudad, todos ellos a una distancia cómoda los unos de los otros. Lo interesante es que antes de entrar a cualquier discoteca, podés probar cócteles más económicos en los bares y pubs que rodean la plaza. Es una estrategia inteligente: tomarte un trago con vistas a la plaza iluminada, sentir la energía que sube de la gente en la calle, y después decidir a cuál club te van a llevar tus pies. La zona es perfecta para argentinos que viajan en grupo, porque cada uno puede encontrar algo diferente: desde música electrónica hasta house más comercial.
Leidseplein: la garantía de bailar hasta que salga el sol

Si Rembrandtplein es el corazón, Leidseplein es el motor turbo de la vida nocturna ámsterdam. Esta plaza concentra una cantidad abrumadora de discotecas, clubes y bares de renombre mundial. El dato importante para viajar desde Argentina: en fines de semana, muchos locales cierran a las 5 de la mañana. Sí, leíste bien. Podés empezar tu noche a las 23 horas, bailar sin parar, ver amanecer desde la pista y seguir un rato más. Alrededor de Leidseplein también encontrás todo lo que necesitás: desde los famosos coffeeshops holandeses hasta una oferta gastronómica que te sorprenderá. Por su ubicación céntrica, podés visitar museos y monumentos principales durante el día, y cuando llegue la noche, ya estás en el lugar perfecto para salir.
El Barrio Rojo: más que escaparates y neon

El Barrio Rojo (Red Light District) suena peligroso en la descripción, pero en realidad es un lugar fascinante para entender la cultura holandesa. Está a pasos de la plaza Dam y muy cerca de la Iglesia Vieja, donde se concentran los coffeeshops más conocidos. Aquí, entre las hileras de escaparates iluminados en rojo que le dan nombre al distrito, se encuentran algunos de los bares y pequeños clubes más peculiares de Ámsterdam. No es la zona más masificada de fiesta, pero es donde captas la esencia de la ciudad: una cultura abierta, tolerante y sin hipocresías. Los argentinos generalmente descubren que el Barrio Rojo es mucho más que su reputación.
La noche ámsterdam es una experiencia única que combina la música de los mejores DJs de Europa con una atmósfera donde la gente viene a disfrutar sin pretensiones. Desde Buenos Aires, los vuelos te dejan en el aeropuerto de Schiphol, a solo 15 minutos del centro en tren. Con costos razonables para cocteles y cerveza (mucho más barato que en Argentina), Ámsterdam es el destino perfecto para vivir la noche europea sin gastar una fortuna. Si tu idea de diversión es bailar hasta que el cuerpo aguante, conocer gente de todo el mundo y entender por qué esta ciudad es legendaria, tenés que viajar. La única pregunta que te quedará después es cuándo volvés.





























