Si amás la adrenalina y buscás una experiencia que te cambie la perspectiva del mundo, La Cumbre es tu destino. Aquí, en pleno corazón de las sierras cordobesas, vuelan desde principiantes hasta pilotos expertos bajo la tutela de un ex campeón mundial.
La Cumbre no es cualquier pueblo serrano. Ubicado a apenas 90 kilómetros de la capital cordobesa, se transformó en la meca del parapente argentino gracias a sus condiciones climáticas privilegiadas: térmicas perfectas, vientos constantes y un paisaje que parece diseñado para volar. Pero lo que realmente distingue a este lugar es la presencia de Andy Hediger, profesional del vuelo libre con más de una década radicado aquí, quien no solo organiza vuelos sino que mantiene un taller de velería único en toda Sudamérica. Su expertise como ex campeón mundial de parapentes transforma cada actividad en una oportunidad para aprender de los mejores.
Surcar las térmicas con un campeón mundial como tu guía

Cuando llegás a La Cumbre para volar en parapente, no estás en un sitio turístico más. Estás en un epicentro donde se respira la cultura del vuelo libre. Andy Hediger y su equipo ofrecen bautismos de vuelo para quienes nunca volaron, cursos progresivos para pilotos en formación, y vuelos recreativos para los ya certificados. Las condiciones de la zona permiten volar prácticamente todo el año, aunque los meses de primavera y otoño ofrecen los mejores térmica. Desde el aire, las vistas de las Sierras de Córdoba son absolutamente alucinantes: pueblos diminutos, valles verde intenso, y esa sensación de libertad que solo el parapente regala.
El taller de velería que cambió todo en Sudamérica

Lo que pocos viajeros saben es que en La Cumbre funciona el único taller de velería de nivel internacional en toda América del Sur. Andy Hediger diseña y confecciona velas de parapente con estándares olímpicos. Esto significa que pilotos de todo el continente viajan hasta acá para armar sus equipos. El taller no es una fábrica masiva sino un espacio donde la precisión artesanal se encuentra con la tecnología más avanzada. Si sos piloto certificado, visitarlo es obligatorio. Si no, simplemente es fascinante ver cómo se crea la ingeniería detrás del vuelo.
Cómo llegar y qué esperar del viaje
Desde Buenos Aires, el camino a La Cumbre demanda entre 10 y 12 horas en auto por la Ruta 9. Muchos viajeros prefieren dividir el viaje durmiendo en Rosario o San Francisco. Alternativamente, podés volar a Córdoba capital (aeropuerto internacional con conexiones desde Ezeiza) y luego manejar apenas 90 kilómetros. Los precios de bautismos oscilan entre USD 150 y USD 250, mientras que los cursos completos rondan los USD 800 a USD 1.500 según el nivel. Hospedaje hay en abundancia: desde cabañas rústicas hasta hoteles boutique con vista a las sierras.
La Cumbre te espera con los brazos abiertos y el cielo despejado. No es solo un destino para aventureros extremos, sino para cualquiera que quiera sentir lo que significa volar de verdad, guiado por gente que dedicó su vida a perfeccionar este arte. Probablemente, cuando regreses a Buenos Aires, el mundo no te parecerá igual. Y la culpa será de Andy Hediger y sus vientos cordobeses.





























