Si pensás que Buenos Aires tiene buena vida nocturna, Ámsterdam te va a volar la cabeza. Te contamos dónde bailar, qué clubs no podés perderte y cómo organizar una noche de fiesta épica en la capital holandesa.
Ámsterdam no duerme. O mejor dicho, recién empieza cuando el resto de Europa se va a descansar. La ciudad de los canales tiene una reputación bien merecida como uno de los destinos nocturnos más intensos del continente, y cualquiera que haya pasado una madrugada aquí lo confirma con los ojos cerrados. Los clubs abren sus puertas después de las diez de la noche y mantienen la fiesta viva hasta las cinco, seis de la mañana en fin de semana. Para un argentino acostumbrado a madrugadas porteñas, esto suena familiar, pero con una diferencia clave: la calidad de la música, los DJs internacionales y la atmósfera europea crean una experiencia completamente distinta.
Rembrandtplein y Leidseplein: el corazón de la noche holandesa

Estas dos plazas son el epicentro de la vida nocturna ámsterdam. Rembrandtplein concentra algunos de los clubes más selectos de la ciudad, rodeados de bares y pubs donde tomarte unos cócteles antes de entrar a la pista. La ventaja: los tragos son bastante más económicos en estos locales previos que dentro de las discotecas, así que podés ahorrar unos euros antes de largarte a bailar.
Leidseplein es aún más concurrida y tiene una vida nocturna más accesible. Aquí la fiesta es garantizada hasta las cinco de la mañana los viernes y sábados, y hasta las cuatro entre semana. Está rodeada de discotecas famosas, restaurantes y hasta coffeeshops si querés conocer esa faceta tan característica de Ámsterdam. Por su ubicación céntrica, es fácil volver al hotel sin perderse por los canales a las tres de la mañana cuando la resaca ya te está ganando.
El Barrio Rojo: donde la fiesta tiene sabor a libertad
Más allá de su reputación internacional, el Barrio Rojo es un lugar fascinante para explorar de noche. Está a pasos de la plaza Dam y, mientras caminás hacia el distrito, descubrís algunos de los mejores coffeeshops de la ciudad cerca de la Iglesia Vieja. La zona transmite la esencia de Ámsterdam: una ciudad donde la cultura es abierta, la libertad es real y todo se puede vivir sin tabúes. Las hileras de escaparates iluminados en rojo crean una atmósfera única que probablemente no encontrés en ningún otro lugar del mundo.
Consejos prácticos para una noche épica
Los vuelos desde Ezeiza a Ámsterdam cuestan alrededor de 800 a 1200 dólares (ida y vuelta en temporada baja). Una vez ahí, los precios en clubs varían: entrada entre 10 y 25 euros, una cerveza dentro cuesta unos 5-7 euros y los cócteles rondan los 10. Viajá con grupo de amigos si podés: las noches de fiesta en Ámsterdam son infinitamente mejores compartidas. Alojate cerca de Leidseplein o Rembrandtplein para no tener que viajar media hora en bici o tranvía a las cuatro de la mañana.
Ámsterdam no es solo canales y museos. La ciudad respira de noche, se transforma, te invita a ser parte de algo más grande que vos mismo. Si tenés ganas de una noche salvaje, de bailar hasta que el cuerpo no aguante más, de conocer gente de todo el mundo en una pista de baile, entonces empezá a buscar esos vuelos. Ámsterdam te está esperando cuando se pone el sol.





























