Nueva York no es solo «la ciudad que nunca duerme» por decir algo. Cuando cae la noche en Manhattan, los bares, clubes y salas de jazz se transforman en epicentros de una energía que probablemente no encontrés en ningún otro lugar del planeta.
Si sos de los que piensan que la diversión termina cuando se pone el sol, Nueva York te va a cambiar la perspectiva. Desde los elegantes speakeasies escondidos detrás de puertas anodinas hasta las discotecas donde bailan famosos de Hollywood, cada noche en esta ciudad ofrece una experiencia diferente. Los cinco distritos tienen su propia personalidad nocturna, y lo mejor es que podés ir descubriendo cada una según tu estado de ánimo.
Jazz, tragos y nostalgia en las noches de Nueva York

No podemos hablar de la vida nocturna neoyorquina sin mencionar el jazz. Smoke Jazz & Supper Club es uno de los templos vivos de este arte, con música en vivo los siete días de la semana. Acá la cosa funciona así: te sentás, pedís algo de beber, y dejás que la música te lleve a un viaje de décadas atrás. El humo, las luces tenues, los músicos concentrados en el escenario: es pura magia de los años 40 en pleno siglo XXI.
Otro lugar imprescindible es Jazz at Lincoln Center, donde convergen el pasado, el presente y el futuro de este género. Ubicado en una sala de vidrio con vistas a Columbus Circle, es de esos lugares donde te sentís parte de algo más grande que vos mismo. Los precios no son los más accesibles si viajás con presupuesto ajustado, pero la experiencia justifica cada centavo.
Desde Brooklyn hasta Manhattan: donde la gente realmente sale a divertirse

Brooklyn ha dejado de ser solo un barrio de artistas e hipsters. Hoy es un eje central de la vida nocturna neoyorquina, con clubes que ofrecen fiestas regulares y noches de DJ que atraen a miles de personas. La cosa es menos pretenciosa que en Manhattan, más accesible, y con un vibe que muchos encuentran más auténtico.
Si lo tuyo es algo más exclusivo y sofisticado, GoldBar en Broome Street es el lugar donde celebridades como Jennifer Aniston y John Mayer se roban miradas entre bebidas premium. Claro que entrar no es fácil si no conocés a alguien, pero si lo lográs, el ambiente VIP te va a hacer sentir como una estrella de cine por una noche.
Para los que buscan una experiencia más relajada pero igual de elegante, Watermark Bar ofrece vistas panorámicas de los puentes de Nueva York mientras disfrutás de un trago. Es ese lugar perfecto para una cita o simplemente para observar la ciudad desde una perspectiva diferente, con el puerto de Nueva York como telón de fondo.
Vinos, cócteles artesanales y experiencias únicas

Nueva York no es solo cervecerías y destilados de whisky. Ayza, por ejemplo, te ofrece 90 vinos y champañas de todo el mundo en un ambiente elegante y moderno. Es para esos momentos donde querés algo más refinado, donde cada copa cuenta una historia de viñedos europeos y tradición.
Si preferís los cócteles artesanales, Fig. 19 es un hidden gem: un bar de tragos creados por expertos, pero para llegar tenés que pasar por la entrada de una galería de arte. Es el tipo de lugar que existe porque alguien decidió que la diversión nocturna también podía ser arte.
La vida nocturna de Nueva York no es un entretenimiento cualquiera: es una experiencia que define a la ciudad. Cada barra, cada club, cada speakeasy tiene su propia historia y su propio público. Vos solo tenés que elegir cuál es la tuya. Desde EZE son aproximadamente 10 horas de vuelo, pero créeme que cuando llegues y pruebes la primera copa en medio de esa energía neoyorquina, vas a entender por qué la gente viaja miles de kilómetros para pasar una noche en esta ciudad. Nueva York te está esperando.





























