Olvidá los restaurantes turísticos. En Bangkok, la verdadera magia culinaria sucede cuando cae el sol en los mercados nocturnos, donde los tailandeses cenan como hace cien años.
Bangkok no duerme. Y vos tampoco vas a querer dormir cuando descubras que podés comer como un rey por menos de 100 pesos argentinos. Los mercados nocturnos de esta ciudad son templos gastronómicos donde conviven abuelas que cocinan desde hace 40 años con estudiantes universitarios, turistas mochileros y ejecutivos que se aflojaron la corbata. La energía es contagiosa, el humo de los woks te envuelve como un abrazo, y los aromas van a perseguirte hasta Buenos Aires.
Talad Rot Fai: donde la comida y los recuerdos se mezclan

El mercado del tren es una institución nocturna en Bangkok. Ubicado en Ratchada, este lugar se llena después de las 7 de la tarde con cientos de puestos que ofrecen desde brochetas de res tailandesa marinadas en salsa de cacahuete, hasta fideos de arroz caseros que te harán llorar de felicidad. Lo especial de Rot Fai no es solo la comida: es también un mercado de antigüedades y vintage donde podés encontrar desde viniles hasta muebles de los 70. Llegá antes de las 9 de la noche si querés evitar las multitudes, aunque honestamente, la multitud es parte del encanto. Los precios rondan entre 40 y 150 pesos por plato.
Yaowarat: el corazón nocturno del Chinatown tailandés

Si Talad Rot Fai es el mercado bohemio, Yaowarat es el mercado épico. Cuando termina el atardecer, esta avenida del Chinatown se cierra al tránsito vehicular y se convierte en un corredor gastronómico de casi dos kilómetros. Puestos de mariscos frescos, sopa de aleta de tiburón (sí, hay de todo), fideos con camarones, pato asado crujiente, ostras a la mantequilla. Los vendedores te llaman por tu nombre aunque sea la primera vez que te ven, y van a insistir hasta que pruebes sus especialidades. La experiencia es abrumadora en el mejor sentido posible: caos controlado, ruido de sartenes, risas, el olor del ajo frito flotando en el aire. Vai a tener que comer en la calle, entre mesas de plástico minúsculas, codo a codo con locales. Es incómodo y es perfecto.
Patpong: mercado nocturno más allá del morbo turístico
Patpong tiene fama por razones que no son gastronómicas, pero la verdad es que su mercado nocturno (que abre después de las 8 pm) es un tesoro escondido. Entre los puestos de souvenirs y ropa pirata, hay vendedores de comida que preparan lo mejor del street food tailandés: satay de pollo, spring rolls crujientes, khao man gai (pollo sobre arroz con salsa de jengibre que parece simple pero es devastadora). El mercado es más tranquilo que sus competidores, perfecto si querés disfrutar sin sentir que te arrastran las olas de gente.
Bangkok merece visitarse por muchas razones, pero la verdad que la mayoría de viajeros argentinos se dan cuenta, cuando vuelven a casa, que lo que más extrañan son esas noches en los mercados nocturnos: el calor pegajoso, la birra fría de 30 pesos, y esa sensación de estar comiendo en el lugar más auténtico del mundo. Los vuelos desde Ezeiza rondan los 1500-1800 dólares, pero cada peso que gastes en comida callejera en Bangkok vale oro. ¿Todavía no compraste el pasaje?





























