¿Vos también creés que tu mejor amigo de cuatro patas se merece una salida gastronómica de primer nivel? En Buenos Aires ya no tenés que elegir entre disfrutar de una buena mesa y llevar a tu compañero peludo. Estos restaurantes entienden que comer juntos es un acto de amor.
Salir a comer en la ciudad nunca fue lo mismo después de descubrir que hay lugares donde tu perro no solo es tolerable, sino bienvenido. Y no hablamos de esos sitios donde te permiten sentarse en la vereda con tu amigo peludo mientras vos tomás un café triste. No. Hablamos de restaurantes que entienden la onda, que tienen menú especial para los de cuatro patas y terrazas diseñadas para que todos disfruten. Porque en Buenos Aires, la gastronomía es seria, y si tu perro te acompaña, merece comer bien también.
Merope: cuando los huesitos de masa son un acto de amor

En Palermo, sobre Gurruchaga, existe un lugar donde la colombianía se mezcla con la onda porteña de una forma que te enamora. Merope es ese restaurante que entiende que los amigos de cuatro patas también tienen paladar. Su carta para perros incluye muffins y cookies de pollo con zanahoria, y de avena y manzana. Pero acá viene lo mejor: las cookies tienen forma de huesitos y son tan adorables que vas a pasar más tiempo fotografiándolas que comiéndolas.
Mientras tu compañero peludo disfruta de sus delicias caseras, vos podés elegir entre siete tipos diferentes de huevos para el brunch. Sí, siete. Y si sos de los que creen que el postre es lo más importante del desayuno, probá el Cali, ese postre típico colombiano de maracuyá que te va a cambiar la mañana. La terraza de Merope es lo suficientemente amplia como para que tu perro pueda estar cómodo sin que sienta que invade espacio ajeno.
Gökotta Café: desayuno nórdico con tu mejor compañero

En el corazón de Palermo, Gökotta Café es ese lugar hipster que todos queremos que sea pet friendly, y lo es. Este espacio con onda escandinava permite que los de cuatro patas disfruten del ambiente sin ser el centro de atención, pero tampoco ignorados. La propuesta del brunch es sofisticada: panes artesanales, opciones saladas y dulces que te van a dejar con ganas de volver mañana temprano.
Lo que hace especial a Gökotta es que no es un lugar pretencioso que tolera perros a regañadientes. Sinceramente se ve que los aman. La decoración interior es cálida, el café es excelente, y si el clima acompaña, la terraza es el lugar ideal para empezar el día con tu compañero peludo al lado.
Bar Roma: clásico porteño, onda abierta
Porque no siempre querés desayunar, a veces querés simplemente disfrutar de una tarde con tu perro tomando algo. Bar Roma, en San Telmo, es ese clásico porteño que respeta la diversidad de los que entran por su puerta. Con su atmósfera retro y su clientela variada, los amigos de cuatro patas encuentran un espacio donde pueden acompañarte sin drama.
La oferta gastronómica es simple pero efectiva: buenos bocados, tragos honestos y ese ambiente porteño que te hace sentir en casa. Es el tipo de lugar donde podés llegar a media tarde, pedir algo para vos, algo para tu perro, y quedarte horas mirando la gente pasar por la calle.
Buenos Aires se merece perros felices comiendo bien, y estos restaurantes lo entendieron. Tu próxima salida ya tiene destino: llevá a tu compañero peludo a descubrir que comer en la ciudad es una experiencia que también es para él.
































