La ilustre librería

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Por José Rusconi

Ubicada en el barrio de Monserrat, a metros de la Casa Rosada, la Librería de Ávila es un faro de cultura y lectura para todos los ciudadanos argentinos. Su larga historia nos remonta al Siglo XVIII, momento en el que se ubica su fundación. Sus visitantes ilustres, el peligro de cierre y el legado cultural forman parte de esta librería que en el año 2000 fue declarada Sitio de Interés Cultural. 

 

Cultura, tradición y evocación. En el denominado Siglo de Las Luces nacía La Librería de Ávila, la más antigua de la Argentina. Surgido originalmente con otro nombre, el local se encontraba frente al Colegio Real de San Marcos, hoy conocido como Colegio Nacional. 

El dueño y encargado de dar inicio a toda esta historia fue Francisco Salvio Marull. Farmacéutico de profesión, había comenzado su proyecto con la intención de vender hierbas medicinales. No es casual entonces que el primer nombre del establecimiento haya sido “La Botica”. Con el paso del tiempo, Marull incorporaría otros productos: bebidas como la Ginebra, charque (carne deshidratada) y libros. Éstos últimos estarían enfocados, en un primer momento, hacía la temática de la religión. 

Fachada de la Librería del Colegio

La librería sería un lugar clave para la historia argentina. Grandes próceres, como Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Mariano Moreno y Juan José Paso, solían frecuentar el establecimiento procurando encontrar libros sobre los acontecimientos que estaban ocurriendo en la Francia de 1789. Producto de estos encuentros surgirían numerosos debates que desembocarían en la Revolución de Mayo de 1810. Otras grandes figuras que frecuentaría el lugar serían Domingo Faustino Sarmiento, Bartolomé Mitre y Juan Bautista Alberdi. 

Ya para el año 1830 la Botica desaparecería y el establecimiento comenzaría a ser llamado como “Librería del Colegio”. Diversas administraciones y dueños pasarían durante varios años por las instalaciones de la librería. Uno de los grandes cambios se produciría en el año 1926, momento en el que el Arzobispado se haría cargo de la administración. Una de las medidas tomadas sería demoler el edificio y construir el que se encuentra actualmente. Los encargados de llevar a cabo dicha tarea serían el arquitecto Ángel Pascual y el ingeniero Luis Migone. 

La administración emprendida por el Arzobispado se mantendría en el cargo hasta el año 1939, momento en el que la Editorial Sudamericana compraría la librería. La situación seguiría su curso hasta que en 1967 el inmueble sería adquirido por una cooperativa de empleados.  

La Librería del Colegio sufriría los futuros tiempos tormentosos. Asediada por crisis y dificultades económicas, el establecimiento cerraría sus puertas en 1989. En ese momento se ubica la aparición “salvadora” de Miguel Ávila. 

Miguel Ávila, el dueño de la librería

Muerte y resurrección 

Durante los inicios de la década del 90 las instalaciones de la librería se mantuvieron cerradas. Su posterior dueño, Miguel Ávila, afirma: “Daba lástima ver en lo que había terminado: un nido de ratas, totalmente abandonada, hasta había personas viviendo adentro”. Producto de dicha crisis, la cadena McDonald’s intentó comprar el establecimiento.  

La casualidad llevó a que un día, mientras esperaba que su hija saliera del Colegio Nacional, Miguel Ávila se enterase de que la librería estaba en venta. Fue allí cuando surgió su idea: “Me agarró un ataque de nacionalismo y no iba a dejar que esa librería se convirtiera en una hamburguesería”. Posteriormente, y gracias a la gestión del entonces Monseñor Bergoglio, Ávila pudo hacerse cargo de la librería en el año 1993. Un año después, rebautizada como “Librería de Ávila, las puertas volverían a abrirse. 

Se estima que el catálogo actual abarca más de 10.000 libros. Verdaderos tesoros pueden ser encontrados en este lugar que, entre otras joyas, tiene la primera edición de “Luna de Enfrente” (1920) de Jorge Luis Borges. ¿El precio estimado? Unos $100.000  

«De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones de su brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación» Jorge Luis Borges

Semejante tradición literaria, podría suponerse, se encuentra en peligro con el auge de las nuevas tecnologías y el fácil acceso a material que se encuentra totalmente digitalizado. Esta concepción, según Miguel Ávila, es errónea ya que: «Nunca se va a morir el libro, cuando lo tomás y sentís el olor, la textura y el ruido del papel, y comenzás a leer, esa comunión es irreemplazable”. 

El horario en el que este sitio de interés cultural puede ser visitado es de 10 a 18 horas de lunes a viernes. Se recomienda ir con tiempo para poder disfrutar de las amplias y variadas temáticas ofrecidas dentro del establecimiento. 

Las opciones para llegar en transporte público son las siguientes:

  • Colectivos: 7- 8 – 24 – 56 – 64 – 86 – 91 – 105 – 126
  • Subte: Linea A Estación Plaza de Mayo / Linea D Estación Catedral / Linea E Estación Bolívar

 La oportunidad de conocer esta gran librería es una de las opciones que tenemos si estamos en busca de un libro. Conocer un poco sobre la Historia Argentina, sus próceres, muchos de los cuales visitaban este establecimiento, entender de dónde venimos y hacia dónde vamos son algunas de las respuestas que podemos hallar en este sitio llamado «La Librería de Ávila».