Córdoba – Argentina
Ansenuza, como se la denomina desde hace unos años, es el paraíso salitral más grande del país y el quinto en el ranking mundial de las lagunas saladas. Con una biosfera única en la provincia mediterránea y en Argentina.
Desde junio pasado, la Cámara de Senadores de la Nación, aprobó la ley para la creación del Parque y Reserva Nacional Ansenuza, en la Laguna de Mar Chiquita. La nueva Área Natural Protegida comprende más de 600 mil hectáreas y es el tercer Parque Nacional que tiene la provincia de Córdoba.

Para disfrutar de este paraíso se ofrecen excursiones por las aguas saladas del Mar de Ansenuza, con un recorrido tradicional que dura una hora y media y propone una recorrido de alrededor de 27 kilómetros, es una experiencia inolvidable dentro de esta área natural protegida.

Mar chiquita es la región de la provincia de Córdoba que concentra el 85 % de las especies de aves identificadas para el territorio mediterráneo, lo que la consagra como el lugar más importante de para la observación y estudio de aves migratorias, siendo emblemático el caso de los flamencos.
En la etapa de nidificación estas aves viven en zonas de bajas temperaturas, como Alaska o Canadá, pero para la época estival, vuelan desde el norte de América hasta la cuenca salada de Córdoba. Por ende, en invierno se pueden avistar flamencos de James, parinas grandes, que se suman a los flamencos australes (que anidan y habitan todo el año en la región). Por ello, en los meses de junio, julio, agosto y septiembre, se concentran aquí impresionantes colonias de flamencos aglomerados, que llegan a sumar entre 4.000 y 7.000 especímenes.

Curiosidades de la región
La laguna es la cuenca endorreica más grande del país. Tiene 80 kilómetros de este a oeste y 90 kilómetros de norte a sur y ronda las 600.000 mil hectáreas. Además, posee una profundidad de 9 metros, con una salinidad aproximada de 50 gramos de sal por cada litro de agua. En el año 1911 llegó a tener el mayor nivel de sal: se calcula que tenía 360 gramos de sal por cada litro de agua.

Sabores imperdibles
A todo esto, Miramar suma una propuesta gastronómica muy interesante, caracterizada por la variedad de degustaciones que se pueden realizar de los productos provenientes de su extensa laguna. Entre ellos, se encuentra el pejerrey, que se puede comer en sus diversas variantes: a la romana, al champiñón, al queso azul o napolitano.
¿El imperdible? Sin duda, la nutria es la estrella del lugar, tanto así que tiene su propia fiesta todos los años. Más allá de ese encuentro, en todos los restaurantes y comedores es posible deleitarse con este plato, exquisito en todas sus preparaciones: a la llama, en cazuela o a la estaca, en escabeche, al vino blanco o con verduras al horno.
En los alrededores se pueden degustar pastas exquisitas, dulces caseros y cervezas artesanales. Se suma el certamen anual de mujeres asadoras en Marull, una gran oportunidad para disfrutar de asados, riñones al vino y otros platos únicos.





























