Por José Rusconi
El año 1967 es una referencia importante si nos referimos a los lazos existentes entre Japón y Argentina. En dicho momento se ubica el nacimiento, mediante el aporte y esfuerzo de un gran número de nativos japoneses, del Jardín Japonés. Ubicado en el barrio de Palermo, este magnífico lugar es portador y transmisor de la cultura oriental.

La primera visión quizás no pueda brindarnos una imagen concreta y acabada. Hay que tener en cuenta que nos enfrentamos a una cultura milenaria concentrada en un gran espacio. Un primer recorrido nos ayudará a tener más certezas. Me refiero, por supuesto, al Jardín Japonés. Su gran superficie lo ha llevado a ser considerado mundialmente como el más grande fuera de Japón.

Este recinto es fiel testigo de los lazos de amistad entre el pueblo nipón y la Argentina. A partir de su fundación, en 1967, ha recibido a varias autoridades japones entre las que se destacan las visitas de la Familia Imperial Japonesa.
Dentro del Jardín se observa una vegetación sumamente variada. Es importante resaltar que todos las plantas y árboles poseen una doble designación, ya que podemos leer su nombre tanto en español como en japonés. Un gran aporte a la memoria histórica lo forman los Hibakujyumoku. Estos árboles han sido donados y son fieles portadores de las tragedias humanas y de la esperanza, ya que han sobrevivido a las bombas atómicas que fueron arrojadas sobre Japón en la Segunda Guerra Mundial.
Otro gran recordatorio de los tiempos pasados y de la esperanza para el futuro es la Campana de la Paz. Ésta fue donada por la Asociación De La Campana De La Paz Mundial De Japón. El campanario, por otro lado, fue construido en el año 1998. Actualmente hay 20 campanas de la paz en todo el mundo.
Un elemento para los amigos de los animales resulta la gran presencia de los gatos. Durante la visita es posible toparse con un gran número de estos simpáticos huéspedes que no dudarán en acercarse para recibir cariño y brindar su compañía. Un dato interesante es que en Japón estos felinos gozan de una gran popularidad. Esta verdadera “pasión” puede observarse en el siguiente video. En él se ve cómo una empresa de seguridad vial ha incorporado sonidos que logran llamar la atención de los gatos evitando que sean atropellados y sufran accidentes.
Durante el recorrido los bonitos puentes nos permitirán tener una mejor visión de los Koi que habitan el lago del Jardín Japonés. Esta variedad de peces representa para los japoneses la fortaleza y el valor. Un gran punto de exhibición de tales valores se observa en la «bandera Koi” que pende del mástil.
En el Jardín también podemos adquirir la famosa Galleta de la fortuna en los puestos de comidas que rodean al parque. Una vez abierta, la galleta nos brindará una sentencia, un consejo o una frase que puede guiarnos al informarnos qué nos deparará el destino.

Otras atracciones presentes que podemos visitar son el restaurante japonés, la gran biblioteca, que nos permitirá adentrarnos en la historia y la literatura del país oriental, y la Casa del Té. Dichas opciones amplían la variada oferta del Jardín Japonés.
Para llegar al Jardín las opciones son variadas:
-Colectivos: 10 – 37 – 59 – 60 – 95 – 102 – 160
-Subte: Línea D – Estación Scalabrini Ortiz
-Tren: Belgrano Norte – Estación Saldías
Las atracciones del parque nos permiten sumergirnos en la historia y la cultura de Japón. Los visitantes podrán tener una experiencia interesante y adentrarse en un mundo que posee misterios y tradiciones distintas a las occidentales.





























