Ubicados en Córdoba, estos túneles son una verdadera aventura y un desafío para los fanáticos de las excursiones
Desde hace casi un siglo recorrer los Túneles de Taninga, ubicados en el noroeste de Córdoba, se volvió una actividad interesante para todos los que busquen aventuras. Al recorrerlos se puede disfrutar de un viaje en el tiempo que se remonta a los años 30, cuando se construyó una serie de cinco túneles por debajo de la montaña para unir Córdoba con La Rioja.

Si arrancás tu aventura en Taninga por la ruta provincial 28 vas a poder descubrir una de las panorámicas más imponentes del departamento Pocho, además del fascinante vuelo de cóndores, que planean muy cerca del camino. A su vez, algunos miradores regalan postales increíbles, como la de la Quebrada de la Mermela o la de los Saltos blancos, la segunda cascada más alta de la provincia. Abajo, y a lo lejos, pueden divisarse las extensas llanuras de bosque que marcan el límite de Córdoba.

Una vez arriba, queda atravesar los túneles y descender la cuesta por un camino de ripio, y ahí comienza otro paisaje, donde el bosque nativo cordobés gana protagonismo y resguardo, tanto en la Reserva Natural Chancaní como en el Parque Nacional Traslasierra.
Uno de los puntos fuertes de esta actividad es poder disfrutar de la fauna y la flora del lugar, ya que algarrobos, mistoles, quebrachos y palma caranday, especies típicas de una región seca, son el hábitat perfecto para que se paseen pumas, osos meleros, guanacos, martinetas, carpinteros negros, pecaríes de collar y especies endémicas como el tucu tucu cordobés, que se completan con más de 150 especies de aves silvestres, mamíferos y reptiles que pueblan la zona.






























