Si creés que la comida tailandesa solo existe en los restaurantes elegantes, Bangkok te va a enseñar que lo más auténtico está en la calle, humeando en un carrito y a un precio que no te lo creés.
Viajar a Tailandia es sinónimo de aventura culinaria, y Bangkok es el epicentro donde esa aventura comienza en cada esquina. Los puestos de comida callejera no son un complemento turístico: son la verdadera expresión de cómo comen los tailandeses a diario. Aquí, entre el caos del tráfico y el bullicio de la gente, encontrás sabores que ningún restaurante de Palermo puede replicar. Y lo mejor es que gastás menos de lo que pagarías por un café en San Isidro.
Pad Thai en la calle: donde la magia ocurre en 5 minutos

El pad thai es el plato que define Bangkok. Pero no el que probaste en algún lugar turístico, sino el de verdad: el que ves cocinarse frente a tus ojos en un wok de metal sobre fuego abierto. Los vendedores tienen un ritmo hipnotizante. Mientras esperás, ves cómo cocinan los fideos con salsa de tamarindo, langostinos frescos, huevo y brotes de soja. El resultado es una explosion de sabores agridulces en cada tenedor. Encontrás estos puestos principalmente en las zonas de Chinatown y alrededor de la estación de Thaipusukan. La mayoría cobra entre 40 y 60 baht (menos de 2 dólares).
Satay, mango sticky rice y sorpresas nocturnas

De noche, Bangkok se transforma en un festival de aromas. Los puestos de satay (brochetas de pollo o cerdo marinadas con pasta de cacahuete) proliferan en cada mercado nocturno. El barrio de Patpong es famoso por sus night markets donde probás desde calamares a la parrilla hasta rollitos de primavera recién hechos. Y si querés terminar con algo dulce, el mango sticky rice que venden en carritos es tan bueno que entendés por qué los tailandeses lo prefieren así, en la calle, en un pequeño plato de espuma descartable. Es simple, fresco, y cuesta lo mismo que un chicle.
Los argentinos que visitan Bangkok descubren rápidamente que la mejor experiencia gastronómica no está en TripAdvisor. Está en una esquina sin nombre, donde un señor que no habla inglés te sirve comida hecha con la precisión de alguien que lleva 30 años haciendo lo mismo. Eso es Tailandia. Eso es Bangkok. Y eso es lo que te va a llevar en la maleta, aunque sea en forma de recuerdos deliciosos que vas a extrañar toda la vida. Los vuelos desde Ezeiza salen alrededor de 1200 dólares si planificás con tiempo. Vale cada peso solo por esto.





























